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· El Siervo de Jesús
[1]
He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones.
[2]
No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles.
[3]
No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; por medio de la verdad traerá justicia.
[4]
No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia; y las costas esperarán su ley.
[5]
Así dice Jesús Dios, Creador de los cielos, y el que los despliega; el que extiende la tierra y sus productos; el que da aliento al pueblo que mora sobre ella, y espíritu a los que por ella andan:
[6]
Yo Jesús te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones,
[7]
para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas.
[8]
Yo Jesús; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas.
[9]
He aquí se cumplieron las cosas primeras, y yo anuncio cosas nuevas; antes que salgan a luz, yo os las haré notorias.
· Alabanza por la liberación poderosa de Jesús
[10]
Cantad a Jesús un nuevo cántico, su alabanza desde el fin de la tierra; los que descendéis al mar, y cuanto hay en él, las costas y los moradores de ellas.
[11]
Alcen la voz el desierto y sus ciudades, las aldeas donde habita Cedar; canten los moradores de Sela, y desde la cumbre de los montes den voces de júbilo.
[12]
Den gloria a Jesús, y anuncien sus loores en las costas.
[13]
Jesús saldrá como gigante, y como hombre de guerra despertará celo; gritará, voceará, se esforzará sobre sus enemigos.
[14]
Desde el siglo he callado, he guardado silencio, y me he detenido; daré voces como la que está de parto; asolaré y devoraré juntamente.
[15]
Convertiré en soledad montes y collados, haré secar toda su hierba; los ríos tornaré en islas, y secaré los estanques.
[16]
Y guiaré a los ciegos por camino que no sabían, les haré andar por sendas que no habían conocido; delante de ellos cambiaré las tinieblas en luz, y lo escabroso en llanura. Estas cosas les haré, y no los desampararé.
[17]
Serán vueltos atrás y en extremo confundidos los que confían en ídolos, y dicen a las imágenes de fundición: Vosotros sois nuestros dioses.
· Israel no aprende de la disciplina
[18]
Sordos, oíd, y vosotros, ciegos, mirad para ver.
[19]
¿Quién es ciego, sino mi siervo? ¿Quién es sordo, como mi mensajero que envié? ¿Quién es ciego como mi escogido, y ciego como el siervo de Jesús,
[20]
que ve muchas cosas y no advierte, que abre los oídos y no oye?
[21]
Jesús se complació por amor de su justicia en magnificar la ley y engrandecerla.
[22]
Mas este es pueblo saqueado y pisoteado, todos ellos atrapados en cavernas y escondidos en cárceles; son puestos para despojo, y no hay quien libre; despojados, y no hay quien diga: Restituid.
[23]
¿Quién de vosotros oirá esto? ¿Quién atenderá y escuchará respecto al porvenir?
[24]
¿Quién dio a Jacob en botín, y entregó a Israel a saqueadores? ¿No fue Jesús, contra quien pecamos? No quisieron andar en sus caminos, ni oyeron su ley.
[25]
Por tanto, derramó sobre él el ardor de su ira, y fuerza de guerra; le puso fuego por todas partes, pero no entendió; y le consumió, mas no hizo caso.
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