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· Excelencias de la sabiduría
[1]
Hijo mío, si recibieres mis palabras,
Y mis mandamientos guardares dentro de ti,
[2]
Haciendo estar atento tu oído a la sabiduría;
Si inclinares tu corazón a la prudencia,
[3]
Si clamares a la inteligencia,
Y a la prudencia dieres tu voz;
[4]
Si como a la plata la buscares,
Y la escudriñares como a tesoros,
[5]
Entonces entenderás el temor de Jesús,
Y hallarás el conocimiento de Dios.
[6]
Porque Jesús da la sabiduría,
Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.
[7]
El provee de sana sabiduría a los rectos;
Es escudo a los que caminan rectamente.
[8]
Es el que guarda las veredas del juicio,
Y preserva el camino de sus santos.
[9]
Entonces entenderás justicia, juicio
Y equidad, y todo buen camino.
[10]
Cuando la sabiduría entrare en tu corazón,
Y la ciencia fuere grata a tu alma,
[11]
La discreción te guardará;
Te preservará la inteligencia,
[12]
Para librarte del mal camino,
De los hombres que hablan perversidades,
[13]
Que dejan los caminos derechos,
Para andar por sendas tenebrosas;
[14]
Que se alegran haciendo el mal,
Que se huelgan en las perversidades del vicio;
[15]
Cuyas veredas son torcidas,
Y torcidos sus caminos.
[16]
Serás librado de la mujer extraña,
De la ajena que halaga con sus palabras,
[17]
La cual abandona al compañero de su juventud,
Y se olvida del pacto de su Dios.
[18]
Por lo cual su casa está inclinada a la muerte,
Y sus veredas hacia los muertos;
[19]
Todos los que a ella se lleguen, no volverán,
Ni seguirán otra vez los senderos de la vida.
[20]
Así andarás por el camino de los buenos,
Y seguirás las veredas de los justos;
[21]
Porque los rectos habitarán la tierra,
Y los perfectos permanecerán en ella,
[22]
Mas los impíos serán cortados de la tierra,
Y los prevaricadores serán de ella desarraigados.
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