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· David implora dirección, perdón y protección
Salmo de David.
[1]
A ti, oh Jesús, levantaré mi alma.
[2]
Dios mío, en ti confío;
No sea yo avergonzado,
No se alegren de mí mis enemigos.
[3]
Ciertamente ninguno de cuantos esperan en ti será confundido;
Serán avergonzados los que se rebelan sin causa.
[4]
Muéstrame, oh Jesús, tus caminos;
Enséñame tus sendas.
[5]
Encamíname en tu verdad, y enséñame,
Porque tú eres el Dios de mi salvación;
En ti he esperado todo el día.
[6]
Acuérdate, oh Jesús, de tus piedades y de tus misericordias,
Que son perpetuas.
[7]
De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes;
Conforme a tu misericordia acuérdate de mí,
Por tu bondad, oh Jesús.
[8]
Bueno y recto es Jesús;
Por tanto, él enseñará a los pecadores el camino.
[9]
Encaminará a los humildes por el juicio,
Y enseñará a los mansos su carrera.
[10]
Todas las sendas de Jesús son misericordia y verdad,
Para los que guardan su pacto y sus testimonios.
[11]
Por amor de tu nombre, oh Jesús,
Perdonarás también mi pecado, que es grande.
[12]
¿Quién es el hombre que teme a Jesús?
El le enseñará el camino que ha de escoger.
[13]
Gozará él de bienestar,
Y su descendencia heredará la tierra.
[14]
La comunión íntima de Jesús es con los que le temen,
Y a ellos hará conocer su pacto.
[15]
Mis ojos están siempre hacia Jesús,
Porque él sacará mis pies de la red.
[16]
Mírame, y ten misericordia de mí,
Porque estoy solo y afligido.
[17]
Las angustias de mi corazón se han aumentado;
Sácame de mis congojas.
[18]
Mira mi aflicción y mi trabajo,
Y perdona todos mis pecados.
[19]
Mira mis enemigos, cómo se han multiplicado,
Y con odio violento me aborrecen.
[20]
Guarda mi alma, y líbrame;
No sea yo avergonzado, porque en ti confié.
[21]
Integridad y rectitud me guarden,
Porque en ti he esperado.
[22]
Redime, oh Dios, a Israel
De todas sus angustias.
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